
Leve rumor de brisas entre las flores del jardín de la casa solariega le dice al triste corazón: No llores termina ya La dolorosa partida...
Recuerdos florecen... Hijos y nietos con ternura esperando la muerte presentida sin temores, con fe y sin amargura...
Fue consuelo bondadosa, consuelo de amigos... Y en el recuerdo de todos permanece.
Tuvo alma santa, virtuosa que al seno de los justos ya se fue... Rostro de niña feliz esplendorosa murió cual árbol de pie!